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Sketching embodied-enactive interactions: A study of designer practices and artifacts
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Gancho
Diseñar con el cuerpo: así cambia la forma en que creamos interfaces digitales
Cita APA7
Rodríguez, Andrés., González, Pascual., & Rossi, Gustavo. (2026). Sketching embodied-enactive interactions: A study of designer practices and artifacts. *International Journal of Human-Computer Studies*, 215, 103845. https://doi.org/10.1016/j.ijhcs.2026.103845
Resumen divulgativo
Cuando diseñamos aplicaciones o interfaces digitales, solemos pensar en pantallas y clics. Pero, ¿y si el cuerpo humano fuera el centro de ese proceso desde el principio? Un nuevo estudio analiza cómo los diseñadores trabajan cuando crean experiencias interactivas que involucran movimientos, gestos y sensaciones corporales. Los investigadores observaron qué herramientas usan, cómo hacen sus bocetos y qué artefactos producen durante el proceso creativo. Los resultados revelan que diseñar para el cuerpo requiere prácticas y recursos muy diferentes a los del diseño digital tradicional, y que muchas de las herramientas actuales no están pensadas para capturar esa dimensión física. Un hallazgo relevante para quienes quieren crear tecnología que realmente se adapte a las personas.
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¿Cómo se diseña una experiencia que involucra al cuerpo entero? Esta pregunta, aparentemente sencilla, esconde uno de los retos más complejos del diseño de interacción actual. Un nuevo estudio publicado en el International Journal of Human-Computer Studies, firmado por Andrés Rodríguez, Pascual González y Gustavo Rossi, analiza en profundidad las prácticas y herramientas que utilizan los diseñadores cuando trabajan en lo que se conoce como interacción corporizada o enactiva: experiencias donde el movimiento, el gesto y la percepción física son protagonistas. El estudio observa que los profesionales recurren a bocetos, notas, vídeos y representaciones corporales para capturar ideas que las herramientas digitales convencionales simplemente no pueden expresar. Esto pone de manifiesto una brecha importante: nuestras metodologías de diseño siguen siendo mayoritariamente visuales y abstractas, mientras que las experiencias que queremos crear son cada vez más físicas y situadas. La conclusión práctica es clara: si queremos diseñar tecnología verdaderamente centrada en las personas, necesitamos también herramientas de diseño que hablen el lenguaje del cuerpo. Un recordatorio de que innovar en UX va mucho más allá de la pantalla. ¿Usa tu equipo alguna metodología para diseñar experiencias corporales o gestuales? Me encantaría leer vuestras experiencias.
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Diseñar para el cuerpo: el reto invisible del diseño de interacción Cuando pensamos en diseño de interfaces, la imagen que nos viene a la mente suele ser la misma: alguien frente a una pantalla, moviendo un ratón o deslizando el dedo sobre un móvil. Sin embargo, el mundo de la interacción digital está evolucionando hacia territorios mucho más físicos y corporales. Realidad aumentada, wearables, instalaciones interactivas, juegos de movimiento... En todos estos casos, el cuerpo humano deja de ser un simple receptor para convertirse en el instrumento principal de la experiencia. Y esto plantea una pregunta que hasta ahora ha recibido poca atención: ¿cómo diseñan los profesionales cuando el cuerpo es el centro? Un estudio reciente publicado en el International Journal of Human-Computer Studies, elaborado por Andrés Rodríguez, Pascual González y Gustavo Rossi, intenta responder precisamente a eso. Los investigadores analizaron las prácticas cotidianas de diseñadores que trabajan en lo que la literatura académica llama interacción corporizada o enactiva, es decir, experiencias donde los gestos, los movimientos y las sensaciones físicas tienen un papel protagonista en la comunicación entre persona y sistema. Lo que encontraron es revelador. Los diseñadores recurren a una mezcla heterogénea de recursos: bocetos en papel, grabaciones en vídeo de movimientos, anotaciones con descripciones de sensaciones e incluso representaciones físicas improvisadas para capturar ideas que las herramientas digitales estándar no consiguen expresar. Dicho de otra forma, cuando el cuerpo entra en escena, los profesionales se ven obligados a improvisar, porque el ecosistema de herramientas de diseño disponible fue construido pensando en interfaces visuales y abstractas, no en experiencias vividas desde dentro. Esta brecha tiene consecuencias prácticas importantes. Un equipo de diseño que no cuenta con métodos adecuados para representar y comunicar experiencias corporales puede perder matices esenciales durante el proceso creativo, lo que se traduce en productos finales menos ajustados a cómo las personas realmente sienten y se mueven. No se trata solo de un problema teórico: afecta directamente a la calidad de experiencias en salud, educación, entretenimiento o accesibilidad, sectores donde la interacción física es cada vez más relevante. El estudio no solo diagnostica el problema, sino que sienta las bases para repensar qué herramientas y metodologías necesita la profesión. Si la tecnología avanza hacia experiencias más encarnadas, el diseño también debe hacerlo. Escuchar al cuerpo, en definitiva, no es solo una metáfora: es el próximo gran desafío del diseño centrado en las personas.
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